Links!

 

 

Sapeos Mensuales

Comentarios recientes

Relatos Urbanos : Sonrisa

Enviado por Javier Morales el 02/10/2007 a las 0:01

 

Matrimonio
Y ahí estabas tú, tu sonrisa se había congelado en el tiempo, te miraba, mi mirada se reflejaba en tus ojos dulces, abiertos, mirando a aquel punto inexistente en el cielo. Pasé mi mirada hacía tus labios, rojos, carnosos, dulces, aquellos que he besado mil veces, de besos calidos, húmedos, deseados. Ahora, quiero alabar tus mejillas, rosadas, delicadas como una flor, bellas, al verte así no puedo evitar mirar tus dientes, realmente no son del color que yo quisiese, están opacos, ¿Por qué nunca me hiciste caso?, deberías haber dejado de fumar, te lo dije mil veces, tan testaruda que eres, si así hubiese sido, ahora estaría viendo tu sonrisa limpia, brillante, como en aquella foto que tiene tu madre sobre el velador, en donde tus dientes se ven hermosos, aún más brillantes que las perlas que ahora cuelgan de tu cuello. Toco tu pelo, largo, hermoso, rubio, que recorre armónicamente tu cabeza hasta llegar a tu cintura, hermosa, pequeña, invitando quien sabe a que fiesta hermosa, como las que realizamos nosotros, solos, en la oscuridad de tu habitación, simplemente, no puedo evitar cerrar los ojos y recordar con una sonrisa en mis labios todas y cada una de las veces en que estuvimos juntos, haciéndonos uno, amándonos, estragándonos a aquellas cosas que para nosotros están prohibidas, por ser niños, por no crecer aún. Un sonido agudo chilla al fondo continuamente, pero, no le hago caso, lo elimino, quiero concentrarme en mi amor.

Al abrir mis ojos y verte así tan placida, sonriente, se me viene a la mente aquel día cuando nos conocimos, aquella tarde en la casa de tus primos, en donde Juan, el mayor, estaba de cumpleaños, y repentinamente entra por la puerta una mujer hermosa, de amplios labios, de sonrisa blanca como el hielo, quede impávido, mis ojos no podían alejarse de ti, te mire dulcemente por un par de minutos, esperando que por gracia del destino me mirases, y me digieras tu nombre, y así fue, ya que tras eternos segundos besaste mi mejilla, y soplaste tu nombre a mi oído María”, qué nombre más hermoso Dios mió, desde que lo escuche hasta que logre pronunciar palabras no podía evitar escuchar tu nombre haciendo eco en mi cabeza, “Javier”, dije yo, y continuaste tu recorrido por la casa, saludando, regalándole a quien saludases aquella sonrisa blanca que me tenía helado desde que te ví, sentí celos y fue en ese momento que decidí que haría todo por conquistarte, ya que tras 5 minutos de haberte visto entrar por aquella puerta ya me había enamorado de ti, y quizás tú aún no te hubieses percatado de mi existencia, pero ya me encargaría de que lo supieses, y te dieses por enterada de que yo quería empezar a vivir mi vida junto a ti, aunque no te conociese, lo necesitaba, lo entrañaba. Lo siguiente a eso fue seguirte toda la noche, hasta que por cansancio logre que bailaras conmigo, conversamos, te conté todo sobre mi vida, y tú a mí de la tuya, una hora más tarde nos tocó bailar una melodía lenta, por fin puede abrazarte, y puede sentir tu olor, dulce, armónico, hipnotizante, un par de minutos después logre robarte un beso, y con eso empezó nuestras historia. ¿Lo recuerdas?, yo la verdad lo recuerdo como si hubiese sido ayer, ya que desde ese momento comencé a amarte locamente, y poco a poco logré que tú lo hicieses conmigo, gracias a ese día es que soy a tu lado tan feliz.

El llanto de nuestra nueva integrante de la familia interrumpe mi fantasía, la miro, no puedo evitar sonreír y unas lagrimas mías caen sobre tu rostro, las retiro delicada mente con la manga de mi camisa de tu rostro y vuelvo a mirar a nuestra niña, es hermosa, créeme que al mirarla te veo a ti, es que ustedes son idénticas, es increíble, no lleva ni 3 horas en este mundo y ya está tan bella como tú, te juro amor, que cada vez que mire a sus ojos recordare aquel día en que nos conocimos. ¿Amor?, ¿recuerdas el día en que nuestra hija comenzó a crecer en tú vientre?, en ese día en que tus padres fueron al matrimonio de aquel amigo, y te dejaron al cuidado de tu abuela, pobre mujer, ni se dio cuenta cuando logré entrar a tu pieza por la ventana, y apenas se quedo dormida logramos desatar nuestra lujuria, y juntos a nuestros 18 años logramos ser uno por enésima vez, pero, aquella vez el resultado fue distinto, ya que producto de esa noche, nuestra hija Claudia comenzó a gestarse dentro de tu vientre, y es cuando nuestras vidas comenzaron a cambiar. Todavía esta patente en mi cabeza cuando dos meses después en aquella cajita blanca apareció un signo más, mis piernas temblaron, vi como tus verdes ojos se ponían rojos, solo me quedo abrazarte, apretarte en contra de mi pecho, besarte tiernamente, y llorar junto a ti, tras eso te jure que jamás estaría sola, y que estaría ahí cuando tus padres supiesen, y que me encargaría de que a nuestro próximo integrante no le faltase nada, jamás.

Gracias a Dios, tus padres lo tomaron bien, a regañadientes, pero lo aceptaron, y nos apoyaron desde el primer día, tuvimos suerte, la misma que no muchos han corrido, ya que con tristeza he visto como a algunas amigas las han expulsado de la casa ante tan hermosa noticia, es triste pensar en que algunas veces los padres pueden llegar a ser tan ciegos que no logran ver la felicidad de sus hijos, en fin, gracias a Dios ese no es nuestro caso, ya que tu madre ha sido un amor conmigo, me ha acogido como a otro hijo más, y bueno, de tu padre, es difícil describir la relación que tengo con él, es extraño, pero siento que dentro de todas sus miradas fijas y gestos de desaprobación aún se siente como si me quisiese, en el fondo creo que el sabe que conmigo eres feliz, y que a nuestra hija nunca le faltara nada, ya que sabe que por más joven que yo sea aún, moriré para darle todo a nuestra niña, ya que a estas cortas horas que lleva en este mundo siento que la amo, tanto como a ti.

Logro salir de mi estado y logro ver tu sonrisa otra vez, sigue tan hermosa como hace 5 minutos atrás, de súbito, la mano de la enfermera se posa sobre mi hombro y mi pide que me retire, es ahora cuando comprendo el llanto de nuestra hija y del por qué este ruido agudo esta tan perpetuo, tras unos largos segundos veo como la enfermera cierra tus hermosos ojos, los cuales ahora se perpetuaran en los ojos de nuestra hija, gracias amor, juro que esto no pasó en vano, si Dios lo quiso así fue porque dos Ángeles no podían estar juntas en esta tierra, lloraré, lo sé, y nunca lograre encontrar en este mundo a alguien como a ti, me esforzare por nuestra hija, tal como tu lo hiciste, ya que en aquella tarde en cuando nos comunicaron la horrible noticia tú, sin dudarlo la elegiste a ella, es un dolor que llevare en el alma hasta el fin de mis días, pero al ver los ojos de nuestra hija, lograre recordarte con tu sonrisa amplia y blanca como la nieve, entrando por aquella puerta, es entonces cuando cerrare mis ojos, y con las mismas lagrimas que hoy me empañan la mirada recordare tus calidos besos y tu dulce voz en mi odio diciendo esas hermosas palabras que aprendimos durante 5 años a decir… -Te amo-.

Ilustración Diego

Texto: El mismo de siempre 

Etiquetas:

Suscribirse a los comentarios de este artículo en RSS

¿Quienes me estan Sapeando?

En estos momentos hay 1 personas visitando "Sapo Urbano"

Navegación guiada

Última encuesta

Del por qué Javo no recibe posteos


Encuestas anteriores