Respirar profundo, aguantarse el asco, cerrar los ojos, esconder el alma, espalda contra la tela, separar mis piernas, un gemido al viento, mentir a los ojos, aguantar el vomito, soportar el hedor, un par de palabras fingidas, los ojos en blanco como el final de la mentira, por fin respirar, la soledad.
Es mi tarea diaria, de noche tras noche sin parar, ojala más de 3 veces, para salvarla, para el pan de mi casa, para que ella coma, para que tenga juguetes, para ver sus ojos de alegría, en resumen, que no sea como yo.


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